Subir representa bajar a lo más profundo,
clavar con la mirada al ente de la nada
escarbando con la luz la desdicha
forjando un aire nuevo de tinieblas.
Arriba es donde el mar te espera,
en lo más abismal del tiempo,
donde las almas de ti se acuerdan,
y la tierra comienza su recuerdo.
Se desliza el astro de la espera
trayendo la luz a cuestas
cuando el derrumbe del cielo avisa
el temblor de cenizas traviesas.
Sonar de silencios impares
derriban la cima del hilo
tejiendo del ser su palabra
volando hacia abajo sin tino.
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